
One Health: por qué la salud humana nunca fue solo humana
9 de junio de 2026 Por Lucía Guillén
Un buitre en India y un perro en Europa. Dos historias, un mismo principio: la salud no entiende de fronteras entre especies.
En la India de los años noventa, los buitres dorsiblancos bengalíes se empezaron a morir en masa. Resulto ser culpa del diclofenaco, un antiinflamatorio que se usaba comúnmente para el ganado bovino. Los buitres consumían la carroña del ganado medicado, y el fármaco les resultaba letal. En menos de una década, la población disminuyó en más de un 95%[1].
Pero la cosa no se quedó ahí. Sin buitres, la carroña se acumuló y los perros callejeros y las ratas proliferaron. Como un efecto dominó, los casos de rabia y leptospirosis se dispararon entre los habitantes de la zona.
¿Un fármaco para vacas provocó una epidemia de rabia en humanos? No directamente, pero sí. Una decisión sobre un medicamento veterinario, tomada sin considerar el ecosistema que la rodeaba, acabó desencadenando una crisis de salud pública.
Esto no es una anécdota puntual. Es un patrón, y tiene nombre: One Health.
El enfoque One Health cobra relevancia en un momento en el que el mundo reconoce, de forma cada vez más clara, que los sistemas de salud humana, animal y ambiental no funcionan de forma independiente, si no que se condicionan mutuamente, y lo que ocurre en uno repercute inevitablemente en los otros. En estos últimos años, episodios como los de la pandemia del COVID-19 han evidenciado este delicado equilibrio de convivencia. Los expertos confirman que cuanto más se alteran los ecosistemas por la degradación ambiental y la pérdida de biodiversidad, más aumenta el riesgo de pandemias. Y no se trata de un riesgo aislado de pandemia…hoy en día, más del 75% de las enfermedades humanas emergentes provienen de animales[2]. Es a lo que nos referimos cuando hablamos de zoonosis. Sin embargo, pese a esta evidente interdependencia, la OMSA señala que tan solo el 0,6% del gasto mundial en salud se destina a sanidad animal[3]. Una asimetría que refleja, en cifras, el desequilibrio que One Health busca corregir.
Esto implica cuestionar la lógica antropocentrista que ha guiado la medicina durante siglos. Aquella que sitúa al ser humano en el centro y analiza su salud de forma aislada, como si los organismos existieran con independencia del entorno que los rodea.
Para entender a que nos referimos con One Health y ver la importancia de equilibrar la salud de los ecosistemas al integrar la de los humanos, animales y organismos que los conforman, debemos ampliar dos conceptos que solemos dar por sentados.
El primero es salud. One Health no trabaja con la definición médica convencional de ausencia de enfermedad, sino con la de la OMS: un estado de completo bienestar físico, mental, social, emocional y espiritual.
El segundo es ecosistema. No hace referencia únicamente a un espacio natural, sino que refleja de forma expansiva la compleja red de relaciones entre las diferentes entidades vivas y no vivas que confluyen en el entorno a todas las escalas posibles, ya sea el agua del arroyo, la seta que crece en el tronco o el vecino que sale una tarde de octubre a recolectarla.
Para entender esto no hace falta pensar en un bosque, podemos empezar por nuestros propios hogares.
En la Unión Europea, alrededor del 46% de los hogares tienen al menos un animal de compañía[4]. La mayoría de los propietarios los consideran miembros de la familia. Pero la evidencia científica sugiere que esta relación tiene implicaciones que van mucho más allá del vínculo afectivo.
Las enfermedades no comunicables, como las cardiovasculares, metabólicas y mentales, son responsables del 74% de todas las muertes globales[5]. En 2019, aproximadamente 970 millones de personas en todo el mundo vivían con un trastorno mental, siendo la depresión la principal causa de discapacidad a nivel global[6].
Y ahí es donde los animales de compañía juegan un papel importante.
Los estudios confirman una relación entre compartir tu vida con una mascota y disfrutar de esa vida con mejor salud. Los dueños de perros presentan una tasa de mortalidad un 24% menor y un riesgo reducido de enfermedad cardiovascular, y quienes tienen mascotas reportan mayor bienestar psicológico y menores niveles de ansiedad, soledad y depresión[7]. En 2023, el Human-Animal Bond Research Institute (HABRI) concluyó que tener mascotas ahorra al sistema sanitario de Estados Unidos 22.700 millones de dólares al año[8].
Desde la lógica de One Health, este resultado respalda la convicción de garantizar el bienestar de los animales de compañía, diseñar ciudades con espacios adecuados para pasear con perros o reconocer el vínculo humano-animal en centros de mayores y de rehabilitación como una intervención de salud pública.
Dos historias, el mismo patrón
Tanto un buitre en India como un perro en Europa reflejan dos caras del mismo principio de One Health. El primero muestra lo que ocurre cuando rompemos una conexión del ecosistema sin identificarla. El segundo, lo que ganamos cuando la reconocemos y la cultivamos.
Partimos del extenso consenso científico sobre la interdependencia entre todas las entidades que conforman un ecosistema, y como los humanos, como parte de ellos, tenemos la capacidad de alterar su salud y en consecuencia la nuestra. Los entornos sociales y las actividades económicas condicionan la calidad del agua, el aire y el suelo, y determinan la vulnerabilidad y la resiliencia de todos los organismos y los recursos que nos mantienen vivos.
Reconocer la interdependencia es el primer paso. Construir los mecanismos para gestionarla es el segundo.
La optimización de la salud que defiende el enfoque One Health solo es posible si los actores cooperan y se adhieren a normas comúnmente aceptadas. Esto implica mayor colaboración entre sectores para tomar en serio los efectos cruzados, indirectos y a largo plazo de políticas aparentemente no relacionadas, y cómo estas impactan en la salud. A nivel práctico, las instituciones, organizaciones de salud y empresas deben integrar el enfoque One Health en sus estrategias de sostenibilidad, guiadas por un análisis de riesgos que comprenda estas dependencias al entorno.
Esto incluye por un lado iniciativas de mitigación como la gestión de residuos y la optimización del uso de recursos hídricos y energéticos, y por otro lado proyectos de restauración ambiental, como la reforestación y la creación de hábitats para polinizadores.
Se ha demostrado que, a corto plazo, incorporar el enfoque One Heath hacia una economía del bienestar, basada en el principio de la interdependencia, puede tener beneficios económicos y sociales para los gobiernos y empresas. Según el Banco Mundial, adoptar el enfoque One Health podría generar beneficios globales de 37 mil millones de dólares anuales, mientras que el coste de prevención es inferior al 10% de estos beneficios[9]. Para seguir sumando evidencias, un análisis publicado en Science y recogido por la OMS estimó que el coste global del COVID-19 pudo ser hasta 500 veces superior al coste anual de determinadas medidas de prevención del salto de enfermedades de animales a personas[10]. Un argumento difícilmente rebatible a favor de anticiparse.
Por tanto, proteger y regenerar los ecosistemas y la biodiversidad es esencial para salvaguardar la salud humana, la del resto de seres vivos, y la viabilidad de los sistemas económicos y sociales que dependen de ellos; y, en definitiva, para no volver a preguntarnos, sorprendidos, cómo un fármaco para vacas acabó provocando una epidemia de rabia.
Para terminar, os dejo con una frase de Louis Pasteur, por allá en el siglo XIX, cuando la conexión entre la salud humana y animal era todavía poco más que una intuición: “La medicina cura al hombre, la medicina veterinaria cura a la humanidad”.
[1] Oaks, et al. (2004) Diclofenac residues as the cause of vulture population decline in Pakistan – PubMed
[2] [9] Organización Mundial de la Salud (2023) Una sola salud
[3] OMSA (2025). El Estado de la sanidad animal en el mundo 2025 – OMSA – Organización Mundial de Sanidad Animal
[4] [5] [6] [7] SAPEA (2024) One Health governance evidence review report – Scientific Advice Mechanism
[8] HABRI (2023) HABRI | The Human Animal Bond Research Institute
[10] Dobson, A.P. et al. (2020) Ecology and economics for pandemic prevention | Science


